Disputas sobre la intervención humanitaria desde el libertarismo

por | 27 / Feb / 2019 | Análisis, Política, Venezuela

La intervención humanitaria, en el derecho internacional, se define como la amenaza o uso de la fuerza por parte de un Estado, grupo de Estados u organización internacional principalmente con el propósito de proteger a los ciudadanos de un Estado particular de las privaciones generalizadas de derechos humanos reconocidos internacionalmente.[1]

Usualmente este tipo de intervención se le conoce como intervención militar.

Recientemente y gracias a la crisis institucional (añadida a la económica que ya sufre) en Venezuela y las estrategias que se llevan a cabo para restaurarla han surgido algunas opiniones de grupos libertarios que siguiendo sus principios parecen apoyar al usurpador del gobierno, Nicolás Maduro y en boicotear cualquier intento de intervención humanitaria por parte de naciones extranjeras, en especial, Estados Unidos, ya que argumentan que esto sería atentar contra la «soberanía nacional», el «principio de autodeterminación de los pueblos», que lo mejor es apostar por el «aislacionismo» y en el caso de la situación de Venezuela, que Estados Unidos quiere el petróleo de Venezuela, que Juan Guaidó se autojuramentó y el presidente legítimo es Nicolás Maduro y como «votamos» por él pues «deberíamos resolver el problema nosotros mismos», es decir, de manera similar a como argumentan algunos izquierdistas, socialistas y comunistas en las redes sociales.

Aunque mucho de estos argumentos los han desarrollado antiguos pensadores liberales e incluso libertarios pienso que es un error intelectual haber heredado tales ideas, dado que son irrelevantes y se ha demostrado que no implican la participación del ciudadano, que forme parte de ese colectivo o que defienda a plenitud los derechos individuales sino que son ideas que usan los gobernantes para justificar sus acciones y caprichos arbitrarios, de igual manera en que los reyes en el medioevo aseguraban tener legitimidad para reinar gracias al derecho divino dado por Dios, los gobernantes, políticos y burócratas afirman que tienen legitimidad para gobernar gracias a la «soberanía nacional», el «derecho a la libre determinación de los pueblos», a la «voluntad del pueblo» entre otras ficciones igual de absurdas.

Lo que me inspiró a escribir esta entrada es que antes de esta publicación le había respondido a un tuitero «libertario» al respecto y originalmente era un tema que quería tratar luego de que publicara otra entrada referida al principio de no agresión para sentar una base y tener un mejor contexto pero dada la tendencia emergente del tema publiqué esto primero.

El tuit es el siguiente:

Le respondí con un hilo de tuits[2] pero como mencioné voy a expandir más la respuesta en esta entrada.

El tema de la intervención humanitaria es polémico debido a la naturaleza intromisoria del mismo pero existen varios argumentos propiamente libertarios que pueden estar mal infundados o mal analizados que nos invitan a razonar de manera dogmática y estar en contra de toda clase de intervención humanitaria, se puede estar a favor o en contra de ciertas intervenciones y en el pasado han ocurrido intervenciones buenas así como malas, depende del caso.

El tema sobre política exterior estándar que asume un libertario por defecto es aquél desarrollado por Murray Rothbard en el Manifiesto Libertario[3]:

el “aislacionismo” político y la coexistencia pacífica –es decir, la no intervención en otros países– son la contraparte libertaria de promover las políticas de laissez-faire en lo interior. Se trata de poner trabas al gobierno para que actúe en el exterior, de la misma manera en que tratamos de obstaculizar su intervención dentro del país. El aislacionismo o la coexistencia pacífica es el equivalente, en política exterior, de la severa limitación a la acción del gobierno dentro de las fronteras del país.

Sobre el principio de no agresión

Uno de los argumentos en contra de la intervención humanitaria es que viola el principio de no agresión, aunque esto prima facie no es cierto, se debe reconocer que en situaciones especiales donde existe un peligro inminente y se han agotado las vías pacíficas en primera instancia es admisible cierta coacción con la sola finalidad de salir de esa situación y entrar en un entorno pacífico y fuera de tal peligro tratando siempre el mínimo de daños, el principio de no agresión, entonces, aplicaría en un entorno estable como una ética interpersonal pero en un entorno donde las libertades individuales han sido reprimidas hacia un nivel imposible de subsistencia para muchos una coacción delimitada es aceptable e incluso moralmente obligatoria (este tema lo desarrollaré más en la entrada que desarrollaré sobre el principio de no agresión), el solo argumento del principio de no agresión no refuta la existencia de intervención a la fuerza sobretodo cuando a varios seres humanos les han violado sistemática e intencionalmente tal principio.

Es evidente que si no existe tal violación sistemática y brutal de derechos del individuo no existe justificación para tal injerencia, el principio de no agresión se aplica plenamente y cualquier intervención en ese caso es condenable.

Sobre la «soberanía nacional» y la «autodeterminación de los pueblos»

Otro argumento en contra de la intervención humanitaria es que es un atentado contra la «soberanía nacional»[4] o el derecho a la «libre determinación de los pueblos» siendo incluso el libertario Ron Paul uno de quienes apoyan este argumento (mostrando desconocimiento sobre la situación institucional en Venezuela).[5]

Las prácticas de la «soberanía nacional» entendido como el poder que tienen los ciudadanos para controlar el Estado y la de «autodeterminación de los pueblos» como la capacidad del pueblo de determinar su modelo de político, económico y social son ficciones, la «soberanía nacional» se justifica con un pacto social (el mítico contrato social) que se dice que aceptan los individuos para vivir de manera civilizada intercambiando nuestra libertad individual por la seguridad y obligaciones políticas que vienen al aceptar al Estado pero no hay evidencia de que tal pacto exista o que de existir nos vincule y genere obligaciones políticas dado que usualmente el Estado en la praxis actúa de manera arbitraria olvidando cualquier obligación que dice tener con respecto a los ciudadanos[6], esto nos lleva a la idea de la «autodeterminación de los pueblos» al no existir tal pacto ni tal soberanía es un absurdo hablar de dicho derecho pero es que incluso determinar quién es el «pueblo» y cómo se determina su voluntad es bastante difícil, al igual que el contrato social, esta voluntad no existe, esto principalmente al no existir mecanismos justos para determinar adecuadamente un agregado de preferencias individuales, al no existir tal mecanismo el utilizado siempre tendrá que ser arbitrario[7] por lo que ¿de cuál autodeterminación se habla? es solo el mismo control arbitrario de la élite política y en el caso de Venezuela el control arbitrario e impune de las violaciones del gobierno socialista y chavista de Nicolás Maduro.

Por lo que, desde una perspectiva libertaria, tratar de criticar la intervención humanitaria usando ambos conceptos no es sostenible y hasta contradictorio dentro de la doctrina, en todo caso se debería defender la soberanía individual, que es lo que existe, no la supuesta soberanía de ficciones que son colectivistas.

«Los venezolanos lo eligieron por lo que ellos deben resolver su problema»

No está demás recordar que en Venezuela la ciudadanía se ha movilizado en varias ocasiones denunciando la violación sistemática del gobierno socialista y chavista y protestando por su salida[8] [9] [10] [11] [12] [13] y ha participado activamente en comicios electorales desde el 2004[14] pero esto no debería parecerle raro a un libertario (o incluso a aquellos que se etiqueten de demócratas) dado que un gobierno de corte autoritario hará todo lo posible por mantenerse en el poder y eso incluye reprimir protestas, desconocer elecciones, en este caso en particular, no se puede hablar de que no se ha intentado resolver el problema internamente sino que el gobierno ha sido tan despiadado en su gestión que ya se han agotado todos los recursos posibles de manera interna añadiendo a que la crisis en si misma ha generado externalidades negativas a los países vecinos debido a los problemas que causa la migración masiva del país[15] por lo que es necesario la participación de los países de la región para resolver la situación.

Pero el argumento que me perpleja de esa clase de libertarios es la de defender la democracia o por lo menos asumir que unas elecciones representan el consenso de los gobernados (o peor aún, que generan obligaciones políticas), siguiendo el argumento sobre la imposibilidad de Arrow que mencioné anteriormente debería estar claro que cualquier tipo de elección está conformada de manera arbitraria y por lo tanto los resultados no reproducen ningún consenso, todo resultado es igual de arbitrario que el mecanismo que lo reproduce, así que es seguro decir que ningún político representa realmente el consenso de nadie y Nicolás Maduro no representa «a los venezolanos» pero aún asumiendo las condiciones estatistas, este a su vez resulta ser ilegítimo por no cumplir los procedimientos constitucionales establecidos.[16]

¿Debería Estados Unidos estar obligado a resolver los conflictos de los demás países?

En primera instancia no debería estar obligado, apoyar una intervención no implica que sea Estados Unidos quienes sean los obligados a surtir tal servicio, lo ideal sería que se pudiesen contratar servicios privados para resolver estas crisis o cualquier coalición voluntaria, las intervenciones humanitarias no necesariamente pueden ser entre Estados, en las condiciones actuales algún otro país u organización con suficiente fuerza militar podrían ofrecer su ayuda, a su vez la intervención podría ser efectivamente entre privados y el Estado (toda protesta, movimiento de resistencia, sublevación, de hecho, entra en esta categoría) pero dado que resulta ser que en la actualidad quien tiene la capacidad militar para ejecutar esta acción es Estados Unidos por lo menos se debería tratar de usarlo responsablemente para salvar individuos, aunque limitándose a esa tarea en específico y permitiendo por supuesto que si surgiese una organización más eficaz permitirle su libre ejercicio a ofrecer este servicio, no debería arrogarse el monopolio de esta función, es cierto